domingo, 10 de febrero de 2008

Ahora...


Aprieto fuerte los dientes para intentar que la tensión que se acumula en mi garganta no llegue a desplazarse hasta el corazón y me lo destroce en mil pedazos. El calendario se tiñe de rojo. Febrero empieza regalándome días melancólicos. Despierto mis alas y las mimo para que comiencen el vuelo al país de nunca jamás. Estos días intento aprender a olvidarme de ti. Intento no ponerme triste cuando mis recuerdos se hacen protagonistas del día y el corazón empieza a encogerse sin dejar hueco a nadie. Nos hemos perdido. Tengo el corazón en la garganta y los puños sobre la mesa. Tengo los sentidos despiertos a cualquier señal que los elementos me regalan. Mis paseos por la playa ya son una realidad, me siento cerca de la orilla libreta en mano y dejo volar mis dedos hasta quedarme vacía de pensamientos. Entonces me siento mejor y me traigo a casa la energía del mar que me ayuda a seguir sonriendo a pesar de que llueva. Mis ojos no se han apagado y mis orejas siguen sorteando mi cabello. Todo pasará, me repito, todo pasará. Y consigo aceptar que algún día me olvidaré de que estuviste. Pero mientras pasa es inevitable pensar en ti, es inevitable sentir que algo de mi se ha ido de esta casa.
Ahora te marchas, cuando me siento cien por cien y mi agenda se llena de planes. Ahora que paso tanto tiempo en la playa los fines de semana y no tengo con quién jugar a las palas. Quizá sea mejor así, quizá hayas sido un ángel que apareció en el peor momento que he pasado en los últimos años para ser ese apoyo que necesitaba. Y te marchas volando cuando yo he vuelto a ser esa chica positiva que no deja de reírse de la vida. Mi gente me mira a los ojos y por fin me reconoce, me regalan sonrisas y palabras de aliento por mi regreso. Ahora que me pongo minifalda para salir y paso de todos los rastas que me miran el culo. Ahora que mi dieta se resume a un par de cafés con leche, unas cuantas copas de vino y tostadas con queso y pavo. Ahora que he tenido que anular una mesa que tenía reservada en aquel restaurante de playa. Ahora que tantas ganas tengo de compartir mi vida con alguien, de hacer mil cosas en mi tiempo libre… Quizá por eso tu no estés aquí, porque nuestros momentos ahora mismo no coinciden. Porque no quieres prescindir de tu tiempo para pirarnos una tarde a cualquier parte o ponernos enfermos una mañana de lunes. Porque a ti no te apetece amarme hasta rozar el cielo sobre las plumas de mi cama. Porque te cuesta abrazarme sin pensar en nada. Porque no sientes la necesidad de volver a ver mis ojos. Porque te pesa más el saco del pasado que el saco de mis labios… Ahora que mi palabra es “Ahora”. Ahora que me felicitan por lo competente que soy en el trabajo. Ahora que acudo a un juicio y me siento sola en el banquillo. Ahora que me operarán y al despertarme no sentiré tu mano apretando la mía. Ahora que Lara ha vuelto al hospital. Ahora que me perdería contigo por alguna montaña con nuestra multivan. Ahora que tanto me apetece dar un paseo por nuestra playa. Ahora que Carlos Tarque está tan “roto por dentro” como lo estoy yo. Ahora que te tengo que escribir porque no te tengo cerca. Ahora que necesito olvidarme por completo de que has pasado por mi vida. Ahora que ya no me salen las lágrimas cuando pienso en ti. Ahora que me demuestras que lo nuestro no era tan especial como yo lo había sentido.

3 comentarios:

susej dijo...

Pasará, ya lo verás.
Y solo será un recuerdo como una canción de quique, nada más.

FrAn dijo...

Lo más duro del amor es que no te correspondan cuando un día lo hicieron. Es como quitar el caramelo a un niño.

Pasará, pero aprende de estos momentos, hay que aprender hasta de lo malo que nos pasa, hasta de las necesidades románticas insatisfechas.

Besos alados

Un conserje de noche dijo...

Totalmente de acuerdo con susej, me recordó a él...

Ánimo, cada día puede ser un gran día, sólo hay que intentarlo y vivirlo e ir pasito a pasito. Besitos andaluces.